sábado, 7 de abril de 2012

Elecciones 2012

Las organizaciones comunistas y las elecciones.

David Rojas

Desde hace mucho tiempo en México han existido diversas organizaciones que se han asumido como revolucionarias y de izquierda que aspiran a contribuir a la lucha de los pueblos de México y a orientar el descontento hacia una salida revolucionaria, por ejemplo existió el Partido Comunista Mexicano (PCM), Partido Popular Socialista (PPS), Organización de Izquierda Revolucionaria Línea de Masas (OIR-LM) Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) etcétera organizaciones que tenían una forma de concebir la lucha por el socialismo de forma distinta.


Si de votar se trata, yo voto por luchar. Davi
Es en 1988 después de un fraude electoral los falsos ideólogos del proletariado tomaron como proyecto unirse en una sola organización que en 1989 se tradujo en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) que fue la unidad de una importante corriente del priismo, y sobre todo de militantes de organizaciones comunistas que claudicaron de la lucha revolucionaria, así como de ciudadanos que creyeron en ese proyecto, sin embargo con el pasar de los años se ha visto que el PRD ha llegado a un grado de descomposición que ya no se le puede llamar de izquierda, ha guardado silencio, ha despreciado las luchas populares e incluso ha sido responsable de políticas antipopulares y reaccionarias (lease Guerrero, Veracruz, Michoacan etc ).


Por su parte este partido sigue reivindicándose como un partido de izquierda, y por lo tanto y al ser un partido que participa en elecciones y tiene cobertura mediática, para muchos mexicanos es el partido de izquierda, es decir puede ser una alternativa para mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo. Es por ello que muchos mexicanos consideran enfocarse a este partido como una alternativa.


Lo que en gran medida mantiene con cierta popularidad y con vida al PRD ha sido el proceso del lopezobradorismo, que desde hace varios años trae consigo un movimiento que fue creciendo al grado de convertirse en un movimiento de masas, primero con la lucha contra el desafuero, luego en defensa del voto, la Convención Nacional Democrática (CND) y posteriormente el Morena.


Otro aspecto que mantiene con vida el PRD es su política clientelar, colaboracionista con el PRIAN y el Estado. El PRD es más bien como un no partido, sus candidatos ya no están en función del arraigo con el pueblo sino con las tribus que dominan al PRD y tales tribus no tienen ningún tipo de apego con las causas revolucionarias o de luchas populares, más bien se pretenden apropiar discursos de la lucha popular.




Las elecciones y la izquierda
Las elecciones siempre han sido un debate dentro de la izquierda, si participar o no participar, de como participar o como no participar.


Hoy desde distintos espacios organizativos, referentes y opiniones de intelectuales de la izquierda nos presentan la próxima coyuntura electoral como la “oportunidad de cambio” casi casi, como si las próximas elecciones nos fueran a marcar el destino del país.


Ciertamente el próximo gobierno según quien llegue puede marcar diferencias en cuanto al modo de gobernar: Josefina V. Mota continuaría la política calderonista, Peña Nieto también pero a tomar en cuenta las encuestas lo aria con una legitimidad por la diferencia que hay entre sus contrincantes, por su parte AMLO discrepa con la política de seguridad de la lucha contra la delincuencia organizada donde ha sostenido que el ejercito se retirara de las calles paulatinamente.


Aunque importante y con distintas opiniones y pronósticos, la cuestión central no es pensar en función de las elecciones, sino en función de la lucha de clases; del trabajo que hagamos los izquierdistas y las organizaciones para elevar el nivel de conciencia de la clase obrera y campesina para alcanzar las condiciones subjetivas para la confrontación con el Estado.


Es decir, si bien son importantes las próximas elecciones, los progresistas, izquierdistas y comunistas tenemos que estar pensando en fusión de prepararnos para luchar llegue quien llegue, ya que el estado policíaco militar permanecerá, el próximo gobierno heredara un régimen de impunidad, militarización, sangre, impunidad, hambre, carestía, que ni la estructura proselitista que es el Morena podría combatir ya que sus objetivos y métodos son limitadísimos que no salen del margen de la democracia burguesa.


Hay distintas posiciones de la izquierda; el llamado a votar y el negar las elecciones como vía de cambio y los que no toman partido de votar o no votar,


El llamado desde la izquierda a votar, no por el PRD sino por Morena, por la oportunidad que representaría que gane Obrador y con ello que se pueda amortiguar la actual situación por la que atraviesa México, es justificada desde distintos ángulos, algunos muy honestos pero equivocados y otros desde el oportunismo.


El llamado a rechazar las elecciones en sus distintas modalidades, como voto en blanco como lo propone Javier Sicilia, o el voto nulo, o el abstencionismo, es el llamado de la izquierda radical que rechaza las elecciones como vía y medio para la transformación del país.


Por otra parte esta la posición de quienes sostienen la desconfianza y advierten de la farsa de la democracia pero no toman partido si votar o no votar.


Desde un punto de vista de la izquierda genuina, las elecciones no son una cuestión de principios sino una cuestión táctica. En las elecciones los marxistas podemos participar en ellas utilizándolas como tribuna de denuncia, para organizar y dar a conocer las tareas apremiantes de la lucha de clases. Para esto son necesarios que las candidaturas surjan de la independencia política de los obreros y campesinos pobres.


Son muchos los argumentos y debates de las distintas posiciones sobre las elecciones, sin embargo la cuestión clave tiene que ser conservar la independencia política de la clase obrera y sobre todo saber que política de oposición se tendrá frente al rechazo a la farsa electoral.


La independencia política del proletariado se expresa en el rechazo a la farsa electoral e incluso se puede expresar sin tener posición de votar o no votar en tanto que se sostenga una lucha ligada a un proyecto de construcción del poder popular, pero el llamado a votar por el menos peor es seguir alimentando la ilusión en que un caudillo puede salvar al pueblo, es seguir abonando en que el proletariado por si solo no puede impulsar sus propias candidaturas, sus propias organizaciones de masas y su propia lucha.


Las elecciones hoy no deben distraernos de las tareas inmediatas de la izquierda socialista, es decir abonar en la construcción del poder popular, abrazar y marchar con las luchas en curso, solidaridad internacional y la creación de un partido del proletariado. Tarea difícil pero imprescindible.

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